miércoles, 31 de mayo de 2017

*TU FAMILIA ES IMPORTANTE*

Leyendo algunos textos de del escritor británico de principios del siglo veinte, Chesterton, encontré uno titulado “La aventura de la familia”. El autor explicaba, en los siguientes términos, el por qué denominó así lo que había escrito:
“Lo que cada uno hizo esencialmente el día que nació es como dejarse caer por la chimenea de cualquier casa, elegida a voleo, y llevarse tan bien como sea posible con la gente que hay dentro. En esto consiste verdaderamente, la aventura romántica, especial y sublime de la familia, porque una aventura es algo que viene hacia nosotros. Es algo que nos elige a nosotros, no algo que nosotros escogemos. Al entrar en la familia por el nacimiento, entramos de verdad en un mundo incalculable, en un mundo que podría muy bien continuar su curso sin nosotros. En otras palabras, cuando entramos en la familia entramos en un cuento de hadas. La aventura suprema es nacer”....................
Al iniciar esa aventura uno entra en la pequeña, pero fundamental comunidad llamada a conducirle a la madurez, mediante una progresiva educación y formación. Nosotros padres, sobre todo, y también los abuelos hemos asumido esa responsabilidad con nuestros niños y jóvenes.
Es muy antiguo el reconocimiento de este papel formativo de la familia. Así encontramos, entre otros, frases como éstas:

- “La familia es el principio de la ciudad y como seminario de la cosa pública” (Cicerón)
- “La fuerza de una nación se deriva de la integridad del hogar” (Confucio).

A lo largo de épocas posteriores encontramos expresiones en el mismo sentido de muchos pensadores. Actualmente se reconocen los derechos y protección de la familia en documentos como:

- El Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos de la ONU, que dice “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del estado”.
- La Carta Social Europea señala: “La familia en cuanto célula fundamental de la sociedad tiene derecho a una protección social, jurídica y económica apropiada para asegurar su desarrollo”.
- Las Constituciones de casi todos los países de nuestro entorno, incluida la española.

Por desgracia en más de una ocasión estos reconocimientos se ven reducidos a meras declaraciones de buenas intenciones, sin que en la práctica los responsables de tomar medidas para su cumplimiento, den los pasos necesarios para que lleguen a ser una realidad.

A pesar de ello no se ha perdido, sino que aumenta, el aprecio por la importancia de la familia para la sociedad, como célula de crecimiento, no sólo biológico, sino también en el aspecto moral.

Para resumir estas ideas volvamos a acudir a Chesterton quien decía: “El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina, ni un comercio, ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia”.

En definitiva podemos deducir que el que quiera encontrar un buen diagnóstico del estado de una sociedad tiene que tomar el pulso a la familia. La Historia demuestra suficientemente que la decadencia de la vida familiar es la causa de la decadencia de los pueblos.

* ESE ES EL VALOR DE LA FAMILIA: SU INFLUENCIA EN EL CUERPO SOCIAL.

Por eso debe ocupar el lugar que le corresponde y que ha perdido o, al menos, está perdiendo poco a poco. Mucha gente tiene que volver a descubrirla como célula básica de la sociedad. La influencia del ambiente que nos rodea ha hecho, en muchos casos, que la familia haya sido sustituida. Algunas de estas influencias no son intencionadas pero otras están perfectamente programadas. Existe un intento de manipular a nuestros hijos, alegando falta de preparación de los padres, que éstos llegan a creerse, al tiempo que se presenta su autoridad como represión para desprestigiarlos ante niños, adolescentes y jóvenes.

¿No estará ocurriendo que, con el pretexto de dar más libertad a los hijos, se pretende ocupar el puesto del padre o de la madre? ¿Se está sustituyendo al educador por el manipulador?

¿Qué hacer ante esta situación? Es fundamental tener una preocupación por formarnos y formar a nuestra familia; seamos padres, hijos o abuelos todos tenemos algo que aportar. Empecemos por intentar seguir el consejo que ya daba hace 2.500 años el filósofo griego Sócrates:

“EL QUE QUIERA CAMBIAR EL MUNDO QUE EMPIECE POR CAMBIARSE A SÍ MISMO”.

Por eso al hablar de la familia tendremos que mirar nuestra propia postura ante ella si queremos que mejore. La mejora familiar tiene que empezar por la de los que la dirigen, es decir por los padres. Bien claro lo expresa la inscripción de una lápida en la Abadía de Westminster:

“Cuando era joven y mi imaginación no tenía límites soñaba con cambiar el mundo. Según fui haciéndome mayor, pensé que no había modo de cambiar el mundo, así que me propuse un objetivo más modesto e intenté cambiar sólo mi país. Pero con el tiempo me pareció también imposible. Cuando llegué a la vejez, me conformé con intentar cambiar a mi familia, a los más cercanos a mí. Pero tampoco conseguí casi nada. Ahora, en mi lecho de muerte, de repente, he comprendido una cosa: Si hubiera empezado por intentar cambiarme a mí mismo, tal vez mi familia habría seguido mi ejemplo y habría cambiado y, con su inspiración y aliento, quizás habría sido capaz de cambiar mi país y, quien sabe, tal vez, incluso, hubiera podido cambiar el mundo”.


Si alguno se anima tengo que avisarle que es un camino largo, dura toda la vida, porque es una lucha contra el propio egoísmo. PERO, VALE LA PENA.


Alejandro González

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario aquí: