lunes, 11 de septiembre de 2017

*NUESTROS HIJOS ADOLESCENTES (1ª Parte)*

Publicado en en la editorial
 http://www.casablan.org/ 
Por extenso está dividido
entre este artículo y el siguiente.
La llegada a la adolescencia de los hijos puede ser causa de desasosiego, incluso de conflictos, en no pocos hogares. Partiendo de que la responsabilidad de la educación corresponde a los padres es obvio que también es suya la autoridad. Afirmado esto, intentemos ayudarles con algunas ideas, que no son más que consejos, cada uno sabe lo que ocurre en su casa mejor que nadie.

SE HACEN MAYORES…
No resultan fáciles, en muchos casos, las relaciones de los padres con sus hijos adolescentes. Los muchachos van despertando a la vida y descubren una parte importante de su identidad como es la necesidad de ser más independientes y  resolver los asuntos que les afectan mientras notan una falta de conocimientos y de experiencias para hacerles frente. 

Necesitan el consejo pero, por otra parte, no quieren ser mandados. De ahí sus expresiones o gestos de rebeldía contra los que quieren ayudarles, que ellos toman como una manipulación, incluso como autoritarismo.

También los padres, en bastantes ocasiones, denotan una falta de tacto, quizás por no tener una visión correcta de la situación o por un excesivo cariño proteccionista. 

Tenemos que darnos cuenta de que van creciendo y adoptar tácticas distintas a las que utilizábamos cuando eran unos niños. Nos gustaría, por su bien, colocar en su cerebro un disco duro como el nuestro lleno de experiencias y, como no es posible, se las queremos comunicar continuamente llegando, incluso, a prevenir lo que van a hacer en cosas que todavía no se han puesto sobre la mesa.

No pretendo meterme con los progenitores, bastante tienen con afrontar esa tremenda crisis de valores en la que se desenvuelve la vida de sus hijos que, en mi opinión, es bastante más grave que la económica que tanto nos preocupa en estos momentos. 

Lo primero que se me ocurre, aunque sea una obviedad, es aconsejarles que se den cuenta que nuestras queridas criaturas crecen y no sólo en estatura y peso. Si a esto añadimos un recuerdo de cuando nosotros teníamos su edad podremos tener unos buenos apoyos para actuar.

Quisiera tratar brevemente qué características fundamentales  presenta, para mí, ese paso a la adolescencia: 

- Como ya he comentado en otros artículos cuando llegan a esa época, siempre con carácter general, salen de su individualismo y se relacionan más y mejor con el entorno. 
-También es la época en la que toman conciencia de la palabra comprometerse, apeteciéndoles adquirir ciertas responsabilidades de diversas formas. 
-La autoridad debe imponérseles por el razonamiento, pero no se debe dejar de ejercer en los casos, que pueden darse, en los que no la acepten. 
- Especial atención se debe poner en orientarles en esos compromisos de todo tipo que les gusta adquirir, evitando que recorran caminos inadecuados en los diversos aspectos de la vida.
-Hay que hacerle ver que nuestra lucha es por su futuro, que al nuestro ya hemos llegado y que si lo hacemos, no sin esfuerzo y contra lo que ellos opinan, es porque les deseamos lo mejor.
- Podemos quejarnos, en muchos casos con fundados motivos,  de que el adolescente que nos ha tocado educar presenta actitudes que no facilitan las cosas, además, que el ambiente fuera de casa no nos ayuda mucho. De acuerdo pero también tendríamos que analizar cómo es la nuestra, pues tal vez no hayamos asimilado que ha crecido y ha dado un paso adelante en su interior, que ya no es aquél niño abierto a papá y mamá y reclama parcelas de intimidad, también necesita ver que confiamos en él, detestando el ser sometido a un seguimiento rayando en el espionaje. 
- Ese crecimiento ya no es compatible con una autoridad impuesta porque sí y hay que empezar a razonar con él. Tendrá que hacer lo que decidan los padres pero hay que hacerla compatible con el diálogo.

AL PRINCIPIO…
Perdonadme un desvío en el camino que traemos para abordar un asunto que considero importante. Se trata de los comienzos de la educación.  Sabemos que la educación de los hijos empieza desde muy pequeños pero,  ¿lo tenemos en cuenta? Muchas veces los problemas que salen en la adolescencia tiene su origen en los años de la infancia, otras no pero los cimientos en la construcción de un ser humano son tan fundamentales como los de una casa. Ya sabéis las consecuencias de edificar sobre arena o sobre roca y vale lo mismo para la construcción de un ser humano como para un edificio, la diferencia es la importancia o la visión de futuro que tenemos al acometerlo.

Puede ocurrir y ocurre que aun  poniendo buenos principios, las cosas se nos tuerzan, son los riesgos de la libertad del joven pero habremos cumplido con la obligación y queda buscar otras soluciones.

Retomemos el camino y sigamos tratando de nuestros adolescentes. Los tenemos que formar para que se integren en ese mundo, nada fácil, que les espera. Una tarea de gran importancia y en la que somos insustituibles, además de ser los responsables. Podremos apoyarnos en el colegio, tutores, parroquia, etc. pero deben ser siempre eso, apoyos. 

Esa responsabilidad aconseja, mejor diría obliga, a que los padres tomen ciertas actitudes que les ayuden a manejar los instrumentos para sacar del adolescente lo mejor que llevan dentro. No me vale la respuesta sobre que me falta paciencia, ando agobiado de cosas, incluso que esto es un arte que no poseo. 

Disculpas, como otras muchas que podrían manifestarse, que manifiestan unos deseos de evadirse de una tarea no fácil pero de la que los padres son responsables, como vengo repitiendo  a lo largo de este escrito.

Aquí hago un alto para seguir en el próximo artículo por las razones que expliqué al principio.

Alejandro

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